Mi niño no come nada

Mi niño no come nada

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Mi hijo no come nada: Es una frase que oímos casi a diario en nuestra consulta. Es tan común que en Google tiene más de treinta millones de entradas

Hasta el 25 % de los niños sanos pueden catalogarse como malcomedores y es más frecuente en los lactantes.

Cuando los padres consultan por este motivo lo primero es descartar que el niño no padezca ninguna enfermedad y que su ganancia de peso sea adecuada. Una vez hecho esto es muy importante que los pediatras ofrezcamos ayuda a estas familias corrigiendo comportamientos y dando pautas.

Escribiremos otra entrada sobre los estimulantes del apetito (ciproheptadina) y los suplementos nutricionales como el Pediasure, tema bastante controvertido, pero hoy solo vamos a referirnos a la parte conductual.

Los pediatras tienen que dedicar a estos niños y a sus familias consultas con suficiente tiempo para poder conocer todos los detalles de la historia clínica y hábitos familiares y para poder explicar a los padres cual es el desarrollo natural del niño.Son pacientes con poco apetito, nunca tienen hambre.

Los padres tienen que conocer ese hecho y asumir que van a aumentar despacio.

Suelen rechazar de manera sistemática todos los alimentos nuevos, esto se denomina neofobia alimentaria y es el motivo por el que se recomienda volver a ofrecer un alimento nuevo que el niño no ha querido pasados unos días, se recomienda ofrecer repetidamente unas ocho veces el mismo alimento separadas en el tiempo. Es importante introducir comida nueva sistemáticamente. Podemos educar el apetito.

Los niños malcomedores no deben comer entre horas, el poco apetito que puedan tener se estropea si damos fuera de las comidas snacs, galletas o cualquier otra cosa.Tenemos que presentar la comida de manera atractiva, mezclando alimentos que les gusten con otros por los que tengan menor apetencia. Mejor en un plato grande y siempre raciones ajustadas a la edad y las necesidades del niño.

No podemos pretender que coman cantidad como la de un adulto. Es importante saber que en proporción come mas un niño de 9 meses que uno de 2 años asi que poner la cantidad ajustada, es prefrible que si quiere más lo pida y repita a que nos desesperemos porque se deja “toda” la comida en el plato cuando realmente ya ha comido su ración.

Debemos limitar el tiempo de las comidas a 20-30 minutos. No sirve de nada prolongarlo más. Damos un tiempo para cada plato, retiramos y ponemos el siguiente y repetimos la misma operación. Tampoco debemos guardarle lo que no se ha comido para la siguiente comida (dejarle las lentejas para la merienda) ni dejarlo sin postre.

Los padres tenemos que mantener una actitud neutra frente a la comida sin enfadarse ni ofuscarse, tolerando cierto desorden y evitando los castigos. Algunos de estos niños mejoran cuando comen en el colegio, fuera de su casa o cuando la comida se la da otra persona diferente.

Es recomendable comer siempre que se pueda en familia, con pocas distracciones, sin tele ni cuentos ni canciones. El niño debe incorporarse a la mesa de los adultos lo más pronto posible.Debemos evitar que nuestra vida y la del niño gire entorno a la comida. En ocasiones la preocupación por el comportamiento de los niños frente a la comida puede impregnar toda la vida familiar, es complicado y tenemos que ser pacientes y saber que no podemos perdernos a nuestros hijos y momentos junto a ellos que no se van a repetir por problemas con la comida.

Alimentacion infantil por Carlos Gonzalez: